23 de mayo 2026 • 18:00 hrs.

Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo

Aldama 114, Centro Histórico,  Oaxaca de Juárez, Oaxaca.

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“La Oaxaca de Javier Rosas Herrera no es un territorio para vagabundeos turísticos, sino una terra ignota que sus personajes deben cruzar en pos de resolver los misterios de sus andanzas más desasosegantes.”

— jorge pech casanova

escritor y ensayista

Hay historias que requieren la paciencia
de la piedra para ser contadas.

Tanto en sus historias más sucintas como en las narraciones a las que unas cuantas páginas más convertirían en novelas breves, Javier Rosas escribe con un sentido lírico que le permite profundizar en los problemáticos procesos psicológicos de sus personajes. Lejos de la superficialidad con que diversos autores encaran la narrativa en esta época, al autor de Piedra de sal no lo intimidan las historias largas, complejas y abundantes en vericuetos que conduce, con paciencia y precisión, a su momento culminante.

Con la constancia de quien se ha educado en la rigurosa observación de los detalles, este autor elabora sus relatos atendiendo al famoso consejo del impresor y humanista Aldo Manuzio:
festina lente (apresúrate despacio). La ralentización de las fábulas en Piedra de sal habilita al escritor para ir revelando, con sagaz comedimiento, inesperados giros en sus historias. Estas suelen comenzar en un entorno anodino y van descubriendo, en la aparente obsolescencia de sus tramas, hondos contenidos pasionales e incertidumbres que suelen trasladar el realismo de sus situaciones a los terrenos de la literatura fantástica.

«Al observar con detenimiento el cuarto de mis padres —desordenado con impaciencia y saudade, y aún oliendo a muerte— comprendí la oquedad que comenzaba a zanjar en mi vida la irremediable ausencia de la opresión de Rafael Arellano. Algo en mí invocó a aquella sombra alta e inmensa y de pronto se apareció en la forma del ropero de mi abuela, apostado en el fondo del cuarto. El espectro quiso sonreírme y avanzó hacia mí en un vuelo lento, y de ningún modo azaroso. Se abalanzó sobre mi, y no se apartó ya de mi lado.»

— la carta del padre (fragmento)

sobre el arte para piedra de sal
Darío Castillejos

Reconocido como uno de los artistas gráficos más influyentes de México. Galardonado en múltiples ocasiones con el Premio Nacional de Periodismo, su obra se caracteriza por una aguda crítica social y una técnica impecable. Para Piedra de Sal, Castillejos ha creado una portada magistral y una serie de plezografías exclusivas para la Edición Príncipe, traduciendo a tinta la pesadez psicológica y el realismo oscuro de los relatos de Rosas Herrera.

sobre el autor
Javier Rosas Herrera

Diseñador editorial y narrador oaxaqueño. Su trabajo gráfico ha sido reconocido con múltiples premios nacionales desde 2008. Con Piedra de Sal, traslada la precisión de su oficio editorial a la escritura, entregando una obra fundacional del «Noir Oaxaqueño» que desentraña los misterios, las atmósferas opresivas y las pasiones ocultas de una ciudad que se niega a ser solo una postal turística.

sobre el autor

Javier Rosas Herrera

Diseñador editorial y narrador oaxaqueño. Su trabajo gráfico ha sido reconocido con múltiples premios nacionales desde 2008. Con Piedra de Sal, traslada la precisión de su oficio editorial a la escritura, entregando una obra fundacional del «Noir Oaxaqueño» que desentraña los misterios, las atmósferas opresivas y las pasiones ocultas de una ciudad que se niega a ser solo una postal turística.

Los lectores opinan

Los cuentos de Javier Rosas Herrera te instalan despacio en ese lugar incómodo y verdadero donde viven el duelo, los padres y las herencias que nadie pidió. Piedra de sal y otros relatos es una colección que se lee sin esfuerzo pero que deja huella. La escritura es cuidada, llena de imágenes que se quedan, y los personajes cargan cosas muy humanas: culpa, amor difícil, pérdida. Oaxaca respira entre sus páginas sin imponerse. Cada relato es una razón para seguir leyendo.
Karina Vargas
Directora general / Transforma personas y negocios
La obra primigenia de Javier Rosas, La carta del padre, seduce desde sus primeras líneas y acompaña al lector hasta el final con una intensidad íntima y fascinante. Es la historia de un vínculo que podría ser el de cualquiera: la compleja relación entre padre e hijo, atravesada por la nostalgia, el rencor y un amor que, al no saber demostrarse, se manifiesta en formas contradictorias y a veces dolorosas. La novela se instala en lo cotidiano para revelar lo profundo, lo no dicho, lo que permanece en silencio, en los recuerdos. En ese territorio ambiguo, donde la memoria se confunde con el deseo, lo real se desdibuja como un sueño y el sueño adquiere la densidad de la fantasía. Una historia en la que inevitablemente el lector termina por reconocerse.
Danivia Calderón Martínez
Arquitecta I Urbanista I Investigadora de estudios urbanos
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